LA HISTORIA DE JEISON

La revista Semana me encargo el cubrimiento fotografico de un terremoto sacudió la ciudad de Armenia, ubicada en la zona cafetera de Colombia.
Todo estaba destruido. Cuando entramos a la ciudad, lo primero que vi fueron unos restos humanos, mutilados y ensangrentados. Esa no hera lo que queria mostrar de la tragedia. De ahí en adelante, sólo pensé en buscar la historia más positiva posible. Pero no había nada así. Antes de encontrar lo que fue la portada de la revista, tuve que ver cosas muy dificiles.
La gente arriesgaba su vida al aventurarse a entrar a las carreras a un supermercado a punto de colapsar, para sacar algo de comida mientras se producían réplicas y sus familias veían desde afuera, lloraban a gritos y rogaban a sus parientes no entrar.

Mientras fotografiaba a un médico que trabajaba intensamente a pesar de haber perdido a toda su familia al quedar enterrada bajo su propia casa, vi cómo un soldado que estaba vivo cuando llegamos y a quien había tomado una foto en su cama, moría de repente en brazos de su padre.


Los famosos jeepaos cafeteros cargaban los ataúdes en los costados y el techo.

En el centro de la ciudad no se podía dar un paso sin encontrar gente desolada, triste, herida, hambrienta… o refugios improvisados con palos y plásticos en medio de las calles destruidas.

Habían detectado un niño sobreviviente entre los escombros de una casa. Debido a la inestabilidad del piso, la Policía había acordonado el sitio y me quedaba imposible acercarme. Decidí rodear la manzana y, ya un poco acostumbrado luego de dos días de andar por la ciudad, escale los escombros para llegar desde la parte de atrás. Dos horas después estaba a veinte metros del rescate, y me quede ahí medio escondido de las autoridades para que no me expulsaran. Con el tiempo me fui acercando poco a poco para que los policías se fueran acostumbrando a mi presencia. Hasta que a las 2 am quede a tres metros. aprovechando los cambios de guardia.
A esa distancia aprendi todo acerca del rescate de Jeison, habia policías, bomberos, mineros, Defensa Civil y asesores extranjeros. atrapado a nueve metros horizontalmente y un cinco verticalmente. Cinco personas acostadas en fila habían construido con sus manos un túnel del grosor de una, excavando, apuntalando y evacuando los escombros poco a poco hasta llevarlos al exterior. Hacia las seis de la mañana pudieron hablar con Jeison y Ahora tenían que excavar a su alrededor para sacarlo.
En un momento dado, necesitaron un cuchillo o algo con filo para poder cortar la suela del zapato, y les entregué mi navaja, cuya cierra funsiono muy bien. Asi ya me vieron como parte del equipo. y por la mañana me dejaron arrastrarme con la cámara y tomar una sola foto de Jeison en el fondo del tunel.
A media mañana, mientras esperábamos el final , escuchamos un lamento, pero a pesar de buscar mucho, no vimos ni sentimos nada.

Al siguiente día, pase por las ruinas de la casa de Jeison y vi cómo sacaban los restos de su madre, que sí se encontraba atrapada en el sitio donde estuvimos toda la noche.


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